martes, 31 de marzo de 2015

Reto Montessori 2015. Trimestre 1.

Llevamos siguiendo el reto Montessori que propuso Montessori en casa desde enero. Hemos tenido un reto cada mes, algunos nos han resultado más sencillos de seguir, a otros nos hemos tenido que adaptar y hacer algunos cambios para seguirlos. He decidido hacer un resumen trimestral sobre lo que hemos conseguido intentando seguir cada reto, lo que no hemos podido conseguir, y lo que hemos aprendido.


El reto de enero fue observar sin intervenir.

Una cosa que puede parecer tan fácil, puede resultar no serlo cuando tomas conciencia de las veces que ayudamos al niño a cosas en las que no necesita ayuda, o de las veces que interrumpimos su juego o trabajo por cosas de adultos o por llamar su atención para lo que sea.

Con Ó siempre he intentado intervenir lo mínimo posible para no privarle de la oportunidad de aprendizaje.
Yo también me echo las manos a la cabeza cuando se come la sopa solo y lo pone todo perdido. Pero si él decide que está preparado para hacerlo, se lo permito. Aunque se equivoque, de eso también aprendemos. Puede que lo ponga todo perdido, pero limitándome a observar e interviniendo sólo cuando lo pide, ha llegado a controlar la cuchara. Y también me muero al pensar en el cabezazo que se puede dar cuando me suelta la mano para bajar los escalones por su propio pie. Pero si me suelta es porque tiene la suficiente autoconfianza para creer que puede lograrlo. No intervengo. A veces se cae. La mayoría de veces, ya no. Y si se cae, ahí estamos Papá y yo si nos necesita. No limitamos su aprendizaje si es algo que nace de él, intento no cortarle la iniciativa si lo que hace no supone ningún peligro, pero esto es algo que ya hacíamos con anterioridad.


Algo que me ha costado de este reto es no intervenir en su juego. Más que no intervenir, no interrumpirlo. Tendemos, sin querer, a restar importancia a su tiempo de trabajo pensando que "sólo está pintando" o "sólo está jugando", y yo misma me he visto muchas veces llamándolo insistentemente, mientras él estaba concentrado en algo (que para él en ese momento era importante), para cosas que seguramente podrían haber esperado. 



Es increíble la cantidad de veces que sin darnos cuenta los interrumpimos durante su tiempo de trabajo para pedirles cosas como que le hagan a la visita la última carantoña que han aprendido o canten la última canción que saben. Haciendo esto le estamos mandando el mensaje de que lo que él está haciendo es menos importante que lo que nos lleva a interrumpirlo. Por eso una de las cosas más valiosas que me llevo de este reto es que he aprendido a preguntarme a mí misma si de verdad es preciso interrumpirle, antes de hacerlo. Y si no lo es, no lo interrumpo. Un paseo al parque o una salida a hacer la compra pueden esperar (¡Cuánto más unas carantoñas!), y más sabiendo que seguramente en 10 minutos ha acabado su tiempo de concentración. He comprobado que la mayoría de veces, es mucho más valioso el tiempo que él invierte mejorando su capacidad de atención y de concentración, o desarrollando habilidades, que el tiempo que yo pierdo (o los demás) por esperarlo, cuando además es seguro que puedo invertirlo en alguna otra tarea.

El reto de febrero fue el orden:

También lo tenemos más o menos controlado. Ó tiene en su estantería un lugar para cada cosa, y si no es porque está nervioso o alterado, suele jugar y luego recoger antes de sacar otro material y la verdad es que está bastante concienciado.


Compramos una alfombrita para delimitar el espacio de juego aunque en eso sí que flojeamos un poco: Algunas veces el juego de Ó consiste en cargar un carro con piezas de construcción de madera y pasearlo de aquí para allá, con el consiguiente esparcimiento de piezas por toda la casa. De todas formas, estoy más que satisfecha porque muchas veces es él mismo el que me pide la alfombra para trabajar con puzzles, apilables o encajables con los que juega sentado.


Dos sugerencias más eran reorganizar los juguetes y hacer rotaciones si no cabían de forma ordenada en los estantes. Y aunque la rotación ya la hacíamos, la reorganización nos ha servido de excusa para deshacernos de los juguetes más molestos que educativos, y mantener los que realmente nos importaban. Esos juguetes estaban en su habitación, así que ahora tenemos una habitación más ordenada :) 
Dónde flojeamos: Predicando con el ejemplo. Lo sé, es fatal que trate de inculcarle orden a mi hijo cuando soy un desastre (y despiste) andante. Pero enseñárselo a él me está ayudando a tomar conciencia de lo mío. Que Papá Manitas me repita 20 veces que recoja los trastos de coser de encima de la mesa también ayuda. Estoy en ello, me prometo a mí misma que intentaré seguir intentando ser más ordenada.

El reto de marzo ha sido eliminar obstáculos en el ambiente preparado:

Teníamos que identificar obstáculos que surgían en el día a día del peque en casa. En cuanto a seguridad ya lo teníamos todo bien. En cuanto a elementos que entorpecían su aprendizaje, hemos modificado algunas cosas. Ó es un niño muy autónomo pero gracias a éste reto me he dado cuenta de que seguía necesitando nuestra ayuda para cosas que podía hacer solo, como poner la mesa o lavarse las manos.
Así hemos dejado sus utensilios en un cajón a su alcance para que él los ponga y los quite cuando quiera comer en su mesa.



En cuanto al cuarto de baño, hemos colocado una extensión en el grifo que hace que el agua llegue a las manitas de Ó sin que tenga que estirarse por completo encima del lavabo. Y en el reto del orden de febrero reorganizamos el armario como podéis ver aquí, de forma que tenemos solucionado también ese tema para el futuro.


Cosas que nos han quedado pendientes: Usamos la torre de aprendizaje para acceder al lavabo, y resulta incómodo pasearla de aquí para allá. Tenemos que hacernos con un taburete lo suficientemente alto como para que Ó llegue al lavabo sin tener que usar la torre, de ésta manera lo tendría siempre a mano cuando quisiera usarlo. Además, otra cosa que me gustaría mejorar y todavía no tengo pensado cómo (dadme ideas!) es el hecho de que Ó no puede sentarse solo en la mesa del comedor. Me gustaría disponer de una trona evolutiva o algún sistema que permitiera a Ó subir y bajar de la silla por sí mismo cuando quisiera, y que quedara a la altura de la mesa. Seguiré pensando en ello.

En resumen, en cuanto al reto, ha sido un trimestre que nos ha resultado llevadero porque muchas cosas las traíamos de serie, pero no me quiero confiar. Estoy muy satisfecha porque he mejorado aspectos en casa y en mí misma a los que habría tardado más tiempo en prestarles atención si no hubiéramos seguido el reto. 

Así que estoy muy contenta y os animo a que os unáis si no lo seguís ya, seguro que aprendéis algo nuevo!

jueves, 26 de marzo de 2015

Varitas de viento Waldorf.

Y salió el Sol!!


Ya tocaba, entre los días en casa por el resfriado y luego los días de lluvia, Ó estaba más inquieto que de costumbre. 
Ha salido el Sol, pero aquí al menos hace viento. Con las ganas de salir a disfrutar al parque que teníamos, ayer aproveché para hacer unas varitas de viento de la pedagogía Waldorf para jugar alli.


Las varitas de viento o cometas de mano son simplemente unas anillas de madera con cintas atadas, lo suficientemente largas como para que el movimiento del cuerpo o el viento las haga bailar. Es un material que fomenta el juego creativo y también la motricidad gruesa, cuando el niño intenta imitar nuestros movimientos de brazo y hombro para hacerlas bailar de una forma u otra. 


Además, resulta súper divertido jugar con ellas, y fuera de casa y con viento, mucho mejor! No hice fotos en el parque, porque entre no quitar el ojo de encima al carro, al bolso, a Ó y a la cámara, no daba abasto, pero prometo fotos jugando al aire libre con ellas porque no tiene nada que ver!


Las hemos hecho en tres colores, los que teníamos en casa. Por si os interesa, la anilla es de madera natural sin tratar y mide 5,6cm de diámetro exterior y 4 cm interior, y las cintas son de dos metros de largo cada una, dobladas a la mitad.


Agitar los brazos, girar, bailar, saltar... Todo se llena de color con las varitas de viento!









lunes, 23 de marzo de 2015

Reconociendo las figuras geométricas.

Medio recuperados del resfriado, hemos empezado el día con una actividad que tiene a Ó fascinado desde que es capaz de diferenciarlas: Asociar formas geométricas y siluetas.

Para ello he utilizado formas geométricas (Círculo, cuadrado, triángulo, rombo, trapecio y rectángulo) recortadas en fieltro, más o menos del mismo tamaño, y del mismo color. He preferido hacerlo así que en tarjetas o imprimibles, porque son más manipulativas, no es lo mismo ver un círculo impreso en un papel, que cogerlo y tocarlo, igual que todo en la vida. El hecho de que sean del mismo color y tamaño es por aislar la materia en la que estamos trabajando, en este caso las formas.

El otro día leí el post de Cristina sobre la lección en tres periodos, me pareció curioso que lleváramos meses aplicando con Ó de forma natural ésta manera de enseñar sin saber que era algo metódico.
Pero es verdad que es la forma más lógica y natural de enseñar a los peques:

En un principio le ofrecía las figuras y le recalcaba cada nombre cuando se la ofrecía o señalaba (Damos información al peque). Más tarde le preguntaba directamente por cada figura para ver si era capaz de reconocerlas por el nombre y señalarlas o dármelas (Damos el vocabulario y le pedimos que identifique el objeto correspondiente). Y finalmente, le pedía que me dijera qué era lo que yo señalaba (Le pedimos información a él) Actualmente sólo es capaz de vocalizar correctamente rombo y trapecio jaja pero las diferencia todas perfectamente, tanto, que vamos a ampliar la cantidad de figuras con algunas nuevas que está conociendo ahora, como el óvalo, el hexágono y el pentágono. Aquí lo tenéis con 16 meses, un poco bruto con los pies jajaja Pero es normal, en casa de los abuelos siempre está más excitado que en la nuestra.

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Nos entretenemos todos los días un buen rato con las figuras, tocándolas, nombrándolas, cogiéndolas, dejándolas... 
A día de hoy con 18 meses, asocia las figuras con las siluetas, y le he preparado una cartulina con ellas para que trabaje.




Y en ello andamos. Además no nos cansamos de identificarlas!


Recurso didáctico barato y duradero para aprender las primeras formas geométricas!

viernes, 13 de marzo de 2015

Los cuentos de Ó. Un libro.

Lo de Hervé Tullet es de ser un fuera de serie.
Es el autor de varios libros interactivos a más no poder y que enganchan a los peques. Nosotros tenemos Un libro desde el primer cumple de Ó y todavía se sorprende cada vez que lo leemos.



Se trata de un libro nada convencional. Más que textos contiene instrucciones o sugerencias a practicar con sus ilustraciones y sus páginas, así que nuestros hijos deberán pulsar, aplaudir, inclinar, mover o soplar sobre el libro para avanzar la historia.


Cada una de sus acciones tiene una reacción en el libro y aunque a los mayores nos resulte un poco chorra, los niños alucinan.



Un libro con ilustraciones sencillas, poco texto y mucha magia que hace reír y mantener atentos al libro a nuestros peques. A Ó lo encandila y eso que todavía no diferencia los colores, pero le asombra ver que pulsa un círculo, y aparecen cinco; que da una palmada, y cambian de tamaño.


En la misma línea del mismo autor tenemos Colores, donde nos invita a aclarar, oscurecer, mezclar... 
Y varios libros más sin desperdicio como ¡A garabatear!, ¡Soy un Blop! o Cinco sentidos.

Sin duda es un buen ejemplo para acercar a los peques a la lectura y a los libros, y además, divertirnos con ellos!

lunes, 9 de marzo de 2015

Probamos los Bols de madera Waldorf, de Jugarijugar.

Hace unas semanas recibimos los bols de madera de Jugarijugar. Se trata de un material de la pedagogía Waldorf, que tiene algunas similitudes con Montessori, aunque también algunas diferencias. Algún día hablaremos de ello.


En términos muy generales, (os recuerdo que tienen sus diferencias) la pedagogía Waldorf también apuesta por el respeto y la individualización de las necesidades de cada niño, y respeta sus fases de desarrollo.
Waldorf también trabaja con sus propios materiales y da preferencia a las materias primas naturales. A diferencia de Montessori (donde cada material está fabricado para un uso en concreto, en teoría), Waldorf defiende la versatilidad de uso de éstos y promueve la creatividad y la imaginación del niño cuando juega con ellos.


Es por eso que los bols de madera nos han encantado. Es un material muy sencillo pero con muchas opciones de juego: Apilar, encajar, hacerlos rodar, equilibrarlos, clasificar tamaños, juego simbólico...


Son muy agradables al tacto. Están fabricados en madera, lo que aporta aporta calidez. Es un material noble que tiene su propia temperatura, impide la reproducción de bacterias y nos asegura una durabilidad y textura inigualables.


Como Waldorf promueve el juego libre y la imaginación, no le presenté el material a Ó. Simplemente lo dejé a su alcance en su zona de juegos, y él se acercó a investigarlo. He dejado que él decida qué hacer con el material y cómo hacerlo.

Decidió en primer lugar ponerlos de pie.




Algo diferente de éste apilable a cualquier otro, es que las dimensiones están pensadas de tal forma que al encajarlos unos dentro de otros, no quedan totalmente insertados y a ras, sino que quedan en forma de pirámide. Ésto es beneficioso para los peques, ya que permite una fácil manipulación de todos los bols aún estando encajados, cosa que no suele suceder.






















Más tarde, jugó a apilarlos. Al ser más planos de lo que suelen ser este tipo de construcciones, al niño le es más sencillo apilarlos ya que la estabilidad es mayor.



Llevamos varios días jugando con ellos y la verdad es que Ó no se cansa: Los apila, los equilibra, los encaja, los hace rodar, hace juego simbólico...

 



 

Por supuesto, cada cosa a su lugar. Los bols Wladorf ya tienen su sitio en nuestra estantería.



Estamos muuuy satisfechos con el producto. Se ha convertido en uno de los materiales preferidos de Ó y últimamente los pasea con el carro de arrastre allá donde va!

¿Os gustan?

Podéis comprarlos en Jugarijugar, una tienda online fantástica con un montón de materiales y juegos infantiles de calidad, donde Carmen y Claudia os atenderán de una forma súper cercana y con confianza. Admiro la pasión que tienen por su trabajo. Aquí también podéis visitar su blog, no dejéis de echarle un  vistazo!



miércoles, 4 de marzo de 2015

Xilófono de Agua!

En un momentito ésta mañana hemos preparado éste xilófono de vidrio y agua de colores.
Papá Manitas se alegrará de ver que hemos dado uso a los botes de cristal que guardo por lo que él llama mi síndrome de Diógenes jaja (Aún me han faltado dos botes, ves?!)

Lo he preparado yo porque no és fácil para Ó conseguir el tono correcto de cada nota ya que hay que ir añadiendo o quitando agua, pero los niños más mayores pueden implicarse desde el inicio del proyecto.
Se llenan los botes y se van tocando para ver cuál es el sonido correcto, se añade o se quita agua para ello; y además se lo pueden pasar pipa mezclando los colorantes primarios para obtener colores nuevos, y de paso, aprender.


Los he preparado y dejado en la encimera de la cocina porque no me fiaba en un principio... jeje
Y Ó con su torre de aprendizaje y el palo del triángulo ha venido a investigar. (Con una cucharilla funciona igual, de maravilla)



El sonido es mejorable, y nos faltan las dos últimas notas de la escala por falta de botes, pero hemos estado un rato entretenidos y hemos probado la actividad, os dejo un vídeo para que lo escuchéis:

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Es muy fácil de hacer y entretiene mucho a lo niños, y si encima lo usamos sobre una mesa de luz, queda espectacular!





lunes, 2 de marzo de 2015

Pelota Montessori. Tutorial.

No, no es una pelota para perros como me insinuó Papá Manitas.


Es una pelota Montessori. Tenía en mente el proyecto desde hacía mucho tiempo y no me decidía a llevarlo a cabo porque 1. Ó ya no le va a dar uso (El que debería) y 2. Me parecía algo complicado de hacer.

Digo que Ó no le va a dar el uso que debería porque es una pelota pensada para bebés más pequeños.
La morfología y el tamaño de la pelota Montessori permiten a los bebés en etapa de agarre una fácil manipulación de ella. Pueden manejarla sin problemas porque los gajos están ideados para ello, se adaptan perfectamente a la forma en que sus manitas la agarran, y además no pesa. A parte, también favorece el gateo cuando empiezan, puesto que dada su forma no rueda mucho más de un metro: Cuando al bebé se le escapa el balón, y lo ve cerca, siente que puede ir a cogerlo sin la frustración de pensar que no va a llegar.
Al final, en los ratitos de siesta de Ó me animé y poquito a poco han salido. No es nada complicado en contra de lo que pensaba, aunque sí resulta laborioso.

En fin, que como tengo muchas amigas embarazadas y con bebés en ésta etapa o a punto de llegar, os dejo un tutorial por si os animáis!

Necesitamos:

-Tela: Una lisa y otra estampada en contraste. Yo utilicé una lisa y tres a conjunto en contraste con la lisa.
-Cascabel (Opcional)
-Relleno. 
-Hilo, aguja y máquina de coser.
-Hilo grueso. (Yo he usado hilo de bordar)
-Un trozo de papel, un boli.
-Un compás o algo circular para definir el patrón. (Yo he usado un cuenco de la serie KALAS de Ikea)

El tamaño de la pelota será más o menos el tamaño de la circunferencia que toméis como patrón. Conviene que no sea muy grande, ya que aunque esto dificulta más el trabajo, es un material para bebés y debe ser del tamaño apropiado.

En primer lugar, dibujamos seis círculos en la tela lisa y los cortamos.



Una vez recortados, los cortamos por la mitad, y otra vez por la mitad, obteniendo 24 cuartos de círculo.



Ahora cogemos el trozo de papel, y lo doblamos por la mitad. lo vamos a utilizar para sacar el patrón de la parte externa de los gajos. Ponemos un cuarto de círculo encima del papel, haciendo coincidir la línea imaginaria que une los vértices del arco con el doblez del papel.


Dibujamos el arco en el papel y recortamos. Nos debe quedar un patrón de papel de ésta forma:


Con éste patrón, dibujamos 12 figuras en las telas estampadas y las recortamos.


Tenemos 12 piezas con forma de ojo, y 24 cuartos de círculo.


Ahora es hora de coger la máquina de coser. Encaramos los derechos de una pieza lisa y otra estampada y cosemos por la parte del arco.


En el otro arco de la pieza estampada, cosemos otra pieza lisa:


Doblamos la pieza con forma de ojo hacia dentro, de forma que los dos triángulos nos queden encarados y podamos coser los laterales. Los cosemos, dejando el último tercio sin coser para poder rellenarlo:


Le damos la vuelta a la pieza y la rellenamos.



Cosemos a mano la punta. Podéis hacerlo si queréis con puntada escondida o invisible, aunque no importa porque esta parte no queda visible. Seguimos cosiendo el resto de piezas hasta obtener 12 gajos, rellenos y cerrados.


Ya os dije que era más laborioso que complicado. El hecho de trabajar con piezas pequeñas hace el proceso más lento, pero no es nada difícil.

Ahora unimos de tres en tres los gajos, cosiéndolos por las puntas,


y por los extremos laterales:


Ésta última costura es importante hacerla reforzada, dando varias puntadas con el hilo doble para que quede resistente.

Deben quedarnos cuatro racimos de tres gajos.

Ahora, con el hilo grueso, unimos tres grupos, dando vueltas alrededor de la costura que habíamos realizado y finalizando con un nudo.



Se me ha olvidado hacer la foto, pero ahora es el momento de coser el cascabel en la punta de uno de los gajos, de forma que al cerrar la pelota, éste quede en el centro.

Finalizamos uniendo todos los gajos con el hilo de bordar hasta que la pelota coge forma:




Y tenemos nuestra pelota Montessori acabada! Al final, me lié, me lié, e hice dos!

Aquí podéis verla en manos de Ó, para que apreciéis el tamaño que tienen:



Espero que os animéis y me la enseñéis si coséis alguna! Me parece un detalle original y muy pensado para bebés. Encima, hecho a mano y... Relleno de amor!